Plan de Marketing

Blog sobre actualidad en el mundo del marketing y la comunicación corporativa en el sector retail. Incluye artículos publicados en prensa especializada y textos propios.



Ángel Guirao

Consejero de Shackleton

aguirao@shackletonad.com

De acuerdo con la información publicada por varios medios gráficos, tanto de información general como el sector de la comunicación y el márketing, el presidente de la Corporación de RTVE, Luis Fernández, ha lanzado a los partidos políticos con representación parlamentaria una propuesta para cambiar el formato de la publicidad electoral en la cadena, de cara a las elecciones generales del próximo 9 de marzo.

Hasta ahora, durante las campañas electorales, la televisión y las radios públicas estaban obligadas por ley a emitir bloques informativos desarrollados por diferentes formaciones políticas en las que presentaban sus propuestas de cara a las elecciones. Con el nuevo sistema planteado, se mantendría el mismo tiempo total otorgado a cada formación política pero, enlugar de concentrado en un solo bloque, se repartiría en anuncios de 30 segundos distribuidos a lo largo de la programación de la cadena, durante las dos semanas de campaña, a razón de un 6% en horario de mañana y madrugada, un 29% durante la sobremesa, un 30% por la tarde y la noche a partir de las 12 y un 35% en lo que se denmina "prime time", el horario de máxima audiencia, a partir de la segunda edición de los telediarios y hasta la medianoche. Exactamente igual que se hace con cualquier otra campaña de las que se emiten en televisión.

El portavoz de RTVE afirmó que, de una parte, los partidos políticos consultados ven positiva la propuesta, y que de otra, "al enterarse, las cadenas autonómicas nos llamaron y se han interesado por nuestro modelo". Y es que no podía ser de otra forma, cuando de lo que se trata es de sustituir unos soporíferos, pesados y tediosos bloques publicitarios, caracterizados por su más completa ineficacia, por un modelo publicitario potencialmente ágil y atractivo que veneficiará a todos: partidos políticos, televisiones, ciudadanos y, cómo no, agencias de publicidad.

A los partidos, por lo que conlleva de la modernización en la transmisión del mensaje, que se había quedado anclada en un formato de televisión más propio de finales de los setenta y principios de los ochenta, que del siglo XXI, y que a estas alturas había pasado a formar parte del paisaje electoral televisivo que nadie escucha y apenas ve. A las televisiones públicas, porque les resulta muchos más sencillo encajar una campaña clásica de spots con formatos estándar, a los que precisamente están habituados, que romper la parrilla de programación encajando bloques de nada menos que diez minutos de duración en los períodos de máxima audiencia, con el perjuicio económico adicional que esto representa.

A los ciudadanos, esforazos televidentes, a quienes nada aportaban dichos bloques y que vivirán aliviados al sebaer que la programación habitual no se retrasará, pero muy especialmente porque no se verán obligados a huir despavoridos a prepararse la cena cuando suenen las primeras notas del himno del partido político de turno. Y por último, a las agencias de publicidad, para las que se abre una nueva oportunidad creativa en el ámbito de la publicidad política. Así pues, estamos todos de enhorabuena.

Pero a esta enhorabuena no puedo si no unir la sorpresa que me produce que la idea en cuestión provenga de RTVE y no de los partidos políticos, quienes sí usuan y abusan de la publicidad cuando de comunicar las iniciativas de su gestión a cargo de la Administración central o periférica. ¿Será que los aparatos de los partidos todavía siguen anclados en lo que a la comunicación se refiere en la etapa de la transición?

Expansión, 29 de febrero de 2008

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